Interrogantes

¿Tiene el Cristianismo sentido para este tiempo?

Si entendemos que el cristianismo es la forma de vida adoptada como elección personal al decidir seguir a Jesucristo, sin duda el cristianismo tiene todo el sentido para este tiempo.

Cuando estudiamos los verdaderos objetivos del ministerio de Cristo revelados en los evangelios, podemos clasificarlos en tres:

1. Trajo libertad al hombre sobre el pecado. 1 Juan 1;9.

Pecado del lat. peccātum. Aquello que se aparta de lo recto y justo, o que falta a lo que es debido.

Bajo esta definición es fácil entender que el vivir pecando es contra producente para la vida de todo hombre, aportando perdición injusticia y una vida errada.

2. Sanó a los enfermos. 1 Pedro 2;24

La enfermedad es una realidad en la humanidad.

Independientemente que por la fe en las promesas bíblicas se pueda experimentar la sanidad de cualquier enfermedad, es real que quienes viven en paz con Dios y por consiguiente consigo mismo son librados de muchas enfermedades de origen psicosomáticas. También  es un echo que si no primara la codicia e injusticia del hombre sobre los recursos naturales, muchas enfermedades no existirían.

 3. Resucitando venció a la muerte en favor de los hombres. 1 Tesalonicenses 4;14

Repetidas veces el mismo Jesús anunció como sería su muerte y que resucitaría, prueba evidente de ello, sus discípulos fueron atormentados hasta la muerte por declararse testigos de su Resurrección.  Nadie moriría por defender una mentira.

Volviendo a la pregunta inicial, ¿tiene el Cristianismo sentido para este tiempo?  ¿Cual sería su respuesta?……     El vino por causa de nuestra necesidad, la cual continúa.

¿Es La Biblia una fuente fidedigna de la que podamos confiar como palabra de Dios?

2 Timoteo 2;16,17. «Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra.»

Independientemente de los antiguos manuscritos que dan veracidad, es un libro que nos habla de la historia de la humanidad y de un Pueblo, habiendo también datos arqueológicos que lo certifican.

El mismo Jesús desafió a su contemporáneos que cuestionaban sus enseñanzas, si estas procedían de Dios. Hoy en día ese desafío continúa para todo aquel que quiera saberlo.

Jesús dijo en el evangelio de Juan 7;17:

«El que quiera hacer la voluntad de Dios, conocerá si la doctrina es de Dios, o si yo hablo por mi propia cuenta.»

Es fácil comprobar si La Biblia es una fuente fidedigna de la que podamos confiar como palabra de Dios.  Léela con el único deseo de hacer su voluntad y comprobarás que es palabra de Dios.

¿Sería normal creer en la existencia de un creador?

La Biblia.  Romanos 1;20..

«Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa.»

Quien no es capaz de reconocer al creador por medio de la misma creación, evidencia tener tal oscuridad, que podrá creer cualquier cosa por disparatada que sea.

No es de extrañar que se den tantas tendencias y contradicciones de pensamiento tanto filosófico como  supuestamente científico, intentando negar la evidencia de un creador.

¿Fue real que Jesucristo resucitó de entre los muertos?

La Biblia. 1 Corintios 15;3-6

«Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras; y que apareció a Cefas, y después a los doce. Después apareció a más de quinientos hermanos a la vez.

Esta evidenciado y certificado por los historiadores de aquella época, que tanto sus apóstoles como muchos de aquellos testigo a los que apareció Jesús resucitado, sufrieron el martirio hasta la muerte, precisamente por anunciar su resurrección, siendo esta la base del evangelio.

Estas muertes de sus discípulos, suscitan una interrogante que cada uno debemos de contestarnos.

¿Tendría sentido morir cruelmente por defender una mentira si no hubiese resucitado Jesucristo?